martes 11 de agosto de 2009

Si Harry Potter fuera dominicano...


Con la llegada a las salas de cine nacionales de la sexta película de la famosa saga de Harry Potter y el misterio del príncipe, novela escrita por la británica J.K. Rowling, se vuelve a despertar el interés por todos aquellos que gustan de este tipo de filmes.
Potter, un joven que perdió su familia siendo tan solo un bebé y que desde muy temprana edad tuvo que luchar para adaptarse a dos mundos, al de los Muggles y al de los hechiceros, ha tenido que enfrentarse al desprecio –quizás miedo- de sus familiares, así como también a la venganza, envidia y rencor de un mundo repleto de pociones mágicas y sortilegios. Por lo que no es imposible de ver en Harry a todo un sobreviviente de las adversidades.
Sus hazañas –en las que se ve envuelto sin querer- junto a su valentía y destreza nos hacen pensar qué sería de Potter de haber nacido en Quisqueya. Interesante… ¿En algún momento te los has preguntado? ¿Cómo sería Harry Potter si hubiese sido dominicano?
Primero, no se hubiese llamado Harry, sino Enrique, José o Miguel y llevaría como apellido Pérez o Martínez. Segundo, no jugara Quidditch, sino “vitilla”; tendría un tono tostado en su epidermis y pelo ensortijado. Para hacer su magia tendría un bate de baseball en lugar de una varita de madera y no llevaría tunica -¡y con este calor quién aguanta!-.
Tercero, no estudiaría en un castillo encantado, sino en una escuela pública a la cual llegaría en cola de pasola, en una Omsa, y si vive muy lejos, en el Metro. –La escoba sería muy útil en este país-.
Sus amigos se llamarían Germania (una wanna be de jevita de la Lincoln) y Pedrito (“caco e’ locrio”, por lo colorao’ de su cabello). El trío dinámico se juntaría todos los fines de semana a tomarse su “fría” a escondidas, pero no de mantequilla, esta sería de las de verdad.
¡Vaya! Miguel Martínez sería todo un hit en el celuloide a nivel mundial. Solo falta que los cineastas criollos se animen.

miércoles 22 de abril de 2009

Mi infancia feliz


Hay tantos recuerdos de mi infancia, una llena de alegrías, de inocencia y bondad. Una infancia en la que nunca hubo daño alguno y en la que el Todopoderoso siempre estuvo presente- protegiéndome- (y yo sin saberlo).
De niña recuerdo todas las caras de mis amiguitos, los juegos, las travesuras, las peleas, las reconciliaciones – de esas en las que nunca se dice lo siento pero que se olvidan de corazón-. Así de linda fue mi infancia.
Donde vivo en la actualidad ya tengo 18 o 19 años residiendo –si calculas te darás cuenta que me mudé una bebe-. Los primeros días eran bastante aburridos, sólo jugaba con las ciento y pico de Barbies, cuando me cansaba de jugar con ellas solas, forzaba a mi hermanito a jugar conmigo (pero, ¡ojo!, tenia que ser con mis muñecas). Mi pequeño hermano con postura machista –desde siempre, aun es así- me decía que la única manera en que cedería a compartir conmigo sus horas de juego era si él usaba sus transformers- ya se deben de imaginar mi molestia- pero nada… la cuestión era no jugar sola.
Luego de un largo rato organizando mi “casa de la Barbie”, él traía sus monstruos, eran los amigos, los novios y los hijos de mis hermosas damiselas. Diez minutos más tarde, mi negrito (así le digo a veces a mi hermano), se aburría y destruía todo. Ya eso era un pleito seguro (No puedo evitar dibujar una sonrisa en mi rostro). Añoro esos años.
Cuando esto sucedía, no había de otra, era necesario buscar otra opción para la diversión. ¿Y cuál era? ¡ohhh! Sino era jugar con sus feos y ásperos muñecos, era a la lucha (en la que yo siempre salía con un mechón de pelos menos y pelia’ con él –y ahí si era doloroso porque no tenia con quien hablar ni jugar por un largo rato-) o salir al parqueo a conocer a los nuevos vecinitos.
Después de superar ese ultimo punto, las cosas fueron diferentes, conocí a un grupo de niños que pronto se convirtieron en los cómplices de juegos, tanto de mi hermano como míos.
Los hermanos, Juan, Elida y Yirita; otro trío de hermanos, Patricia, Iván y Omar; Pamela y Ronald, Astrid y su hermanita (no recuerdo su nombre); Manuelito y su recua de hermanos paternos que de vez en cuanto iban al residencial; Marito y su hermano José (este ultimo el más extraño de todos) Randy y Carol; y los que por instante eran parte del equipo, que no recuerdo sus nombres pero sí perfectamente sus caras y acciones.
La verdad que eran días hermosos. En ellos aprendí a jugar el Yun, las escondidas, el topao, la pelota caliente, a las cartas (cuando llovía). Los días de reyes fueron más divertidos, ya que tenía con quien jugar a las muñecas sin tener una pelear porque me desalmaron mi tan elaborada mansión. Tenía a quien invitar a mis cumpleaños –a parte de mis primos y dos que tres compañeros del colegio- tenía con quien hablar "pluma de burro" por teléfono a la edad de ocho años (¿Qué puede hablar una niña de esa edad por teléfono? Si alguien sabe me dice).
Pero nada…el asunto es que eso en un día se terminó y cada quien tomó su rumbo. Cuando nos vemos nos saludamos con una sonrisa tímida, como si fuéramos unos completos desconocidos, algunos nos ignoramos por chismes de “gente grande” (los padres) y otros simplemente ya no existen, como Juan, quien acaba de perder su vida en una accidente de tránsito.
Y a pesar de que tenía años que no hablaba con él –eso que aun su familia vive al frente de mi casa-, de que no sabía ya quién era en su etapa de adulto, que ya no compartíamos y que posiblemente si nos topábamos en la calle no nos recociéramos, lamento su partida.
Espero que tu alma se haya marchado en paz, que el Señor te acoja en su Santo seno y que tu familia pueda aceptar tu partida.

viernes 20 de febrero de 2009

Los deseos de Alejando Magno en su funeral

Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época. 2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y... 3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro le explicó:
1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.
Agrego,..El tiempo , es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.
Al morir nada material te llevas, te llevaras las buenas acciones que supiste realizar.
Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida .
El mejor regalo que le puedes dar a alguien ,...es tu tiempo.
Fuente: Vidapositiva.com

martes 17 de febrero de 2009

Para pensar y sentir

Evangelio según San Marcos 8,14-21.

Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les hacía esta recomendación: "Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes". Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. Jesús se dio cuenta y les dijo: "¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?". Ellos le respondieron: "Doce". "Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?". Ellos le respondieron: "Siete". Entonces Jesús les dijo: "¿Todavía no comprenden?".

Palabra del Señor,

«¿Y no acabáis de entender?»
Yo no puedo ver, Señor, tu luz: es demasiado brillante para mi vista. Y sin embargo, todo lo que veo, es gracias a tu luz que puedo distinguirlo, de la misma manera que nuestro frágil ojo ve, gracias al sol, todo lo que percibe y, sin embrago, no puede mirar al mismo sol directamente. Mi inteligencia se queda impotente ante tu luz; es demasiado brillante. El ojo de mi alma es incapaz de recibirla, y no puede soportar estar largo tiempo mirándola fijamente. Mi mirada se queda herida por su resplandor, la sobrepasa su extensión; se pierde en su inmensidad y queda confusa ante su profundidad. ¡Oh luz soberana e inaccesible! ¡Verdad total y bienaventurada! ¡Cuán lejos estás de mí y, sin embargo, me eres muy cercana! Escapas casi enteramente a mi vista, siendo así que yo estoy enteramente bajo tu mirada. Por todas partes reluce la plenitud de tu presencia, y yo no te veo. Es en ti que actúo y que tengo mi existencia y, sin embargo, no puedo lograr llegar hasta ti. Tú estás en mí, alrededor de mí y, sin embargo, no puedo verte con mi mirada.

San Anselmo (1033-1109), monje, obispo, doctor de la Iglesia

lunes 12 de enero de 2009

Gracias...

Tu llegada causo estragos y desconcierto por lo que temían tu presencia en la tierra, para otros ha sido la razón de vivir.
Vamos a rendir nuestros corazones a ti, nuestro Señor, para estar ante tus pies. Bendito eres…

miércoles 7 de enero de 2009

Sorprendentemente sorprendida

Sorpresa para mí cuando de repente no recuerdo que, como ni cuando me enamoro de ti y mucho menos con que promesa de amor me ilusione. ¡Oh sorpresa! la mía cuando todo aquello se desvaneció entre tu indiferencia y mal calculado interés. Todo se volvió aire y vacío…como todo lo que habías negado que eras y serias para mí.
Que bastardo fue todo como sin padre ni madre. Muy mal parido ¿Quién quiere amar así?
Pero quien iba a imaginar que todo era un gran teatro, pura plepla y nada de materia, o sea, que todo aquello en lo que desbordé mi ser estaba dirigido hacia una persona de sentimiento hueco, en donde deje posar mis labios estaba podrido, que las manos que me tocaron no eran suaves guantes de seda, sino una pura ilusión de garras hechizadas por lo que llaman el primer amor. ¡Vaya sorpresa!
No solo robaste mi corazón, mi ser y mi alma, sino que también te apoderaste de mi tiempo, de mis planes futuros y de los que pensaban iban a ser mi pasado.
No es el dolor que habla, es la sorpresa, la que sin pensar dos veces no dudo en ser de ti, en llevar la marca de tu propiedad (eso es lo que hacen las mujeres cuando se casan, llevan el apellido de sus pesos, como una especie de sello, la mujer de…, la señora de…). ¡Oh sorpresa! Cuando me di cuenta que ya no iba hacer así.
Por suerte ya no hay lamentos ni tristeza, pero si una gran sorpresa y no una que cause alegría o algún dejo de algarabía, al contrario, es una especie de confusión y de impotencia de no poder volver el tiempo atrás para borrarte de mi existencia, lo vivido contigo, lo entregado…
Y por más que digan que de las experiencias difíciles se aprende y hacen uno más fuerte no hay que arrepentirse, de esta si, lo siento.

jueves 1 de enero de 2009

Felicidades!!!!

Primero de enero del 2009, un nuevo día que inicia con un nuevo ciclo de renovación de metas y objetivos. Hoy es primero de enero, y a pesar de que tengo que venir al trabajo, unas 20 libras de más y el corazón roto, me siento bien. Dios continúa bendiciendo mi vida.
Es jueves (no uno cualquiera), un día de semana, pero aun así no uno cualquiera: es primero de enero del 2009 y muchos aun festejan con entusiasmo, bebentina y comedera la llegada de este año (son casi las tres de la tarde y aun puedes ver los parques, colmados y todo tipo de centro en el que se venda bebidas alcohólicas llena de gente dando golpe de cintura), que según los grandes expertos en economía y política el “recién nacido” 2009 será un desastre. ¡Vaya! Este si es un pueblo optimista, dirían los que se empeñan en creer en dichos “expertos”. Pero la verdad es otra, es que nosotros los dominicanos estamos acostumbrados a la crisis, así que ¿Por qué preocuparse? (dice el pueblo) “total hay que disfrutar”.
En mi caso, a diferencia a mucha gente que se atiborra de alcohol (no lo condeno, cada quien sabe como lo hace) me la pase en tranquilidad (creo que hubieron unos cuantos que siguieron mis pasos o yo los de ellos) permaneció en familia en casa o en la iglesia recibiendo el año en goce total con nuestro Creador. No me arrepiento, fue lo mejor que puede hacer, pues a mis casi 25 años (en Junio) me dio cuenta que mi vida debe de tomar un rumbo en el que Dios sea quien la guía y la dirija con su voluntad (espero no ponerme malcriada y rebelde). Quiero que guíe mi vida y que tome con sus manos bondadosas y me moldee a El, que mi familia se una al clan y que todo aquel que tenga la oportunidad de hacerlo no pierda la oportunidad. Ya te lo dije: ¡¡¡PAPA, TOY EN TI, MI SEÑOR!!!
Quiero que nuestro país sea una nación que salga de la inmundicia, de la oscuridad y que alguna vez podemos, de una vez por todas, caminar por el sendero de la justicia, lo correcto y las buenas acciones. Y sin más ganas (o que decir) feliz año nuevo.